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En
las más antiguas regiones del sudeste asiático, un muchacho llamado Lkhagvasüren Temur Khan, descendiente lejano
del antiguo emperador mongol Toghan Temur Khan,
decidió escapar una madrugada de su poderosa familia de origen y de las
infinitas promesas de felicidad que le deparaba su encumbrado origen, para ir en
búsqueda de la Princesa Changping, ni más ni menos que la hija del famosísimo
emperador Chongzhen, el último emperador de la dinastía Ming.
Aquella
noche, un sueño le develó que era él quien debía cuidar durante cinco días a la
susodicha princesa Ming, una vez que esta fuera herida de muerte por su propio
padre, quien le amputaría el brazo izquierdo ante el advenimiento del ejército
rebelde comandado por Li Zicheng. En el mensaje onírico, según el Monje
Tibetano Manjari, Lkhagvasüren debería
convertirse en una magnolia de
Huangshan luego de beber varios litros de kumis, también llamado airag, tsegee o simplemente cosmos.
Del amor y el desengaño entre Changping y Lkhagvasüren nacerían, según el mensaje del
sueño del Monje Tibetano Manjari, los diez murciélagos de la Era del Olvido: el robo, la violencia,
el asesinato, la mentira, el lenguaje inapropiado, el adulterio, la charlatanería,
la mala voluntad, la codicia y la lujuria. Según ese mismo sueño, cada
quinientos años, la humanidad comería del murciélago prohibido que traería
pestes, horror, muerte, desidia y también egoísmo, odio y persecución. Solamente
la comunión de las culturales mundiales, orientadas por una nueva fe en el ser
humano, podría detener, una vez desatada la maldad, el castigo de las fuerzas reveladas
y refrenar la infección espiritual del planeta. Pero para ello, el sueño de Lkhagvasüren
también dijo que la humanidad debería
aprender a sacrificar, cada vez y cada vez, el brazo de la Princesa del momento
histórico del que se trate. Ya sea ella la Política, la Economía o la Guerra.
Astor Capuleto... Cóndor que trae el mensaje del airag, tsegee, o también llamado cosmos. La sincronía es absoluta! Esa música me envuelve.
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