Cuando Jesica miró hacia la
derecha, la sombra de Pablo se mezclaba entre los árboles del Bosque Secreto.
Hacia allí iba todo lo que mágicamente se pulverizaba de este mundo. Incluido
los humanos que deseaban dejar el planeta Tierra, la Vía Láctea, este Universo.
Encendió su último cigarrillo y
comenzó a caminar hasta la Sala de las Pasiones. Sacó de su bolsillo las ocho
llaves plateadas y la novena dorada. Giró el picaporte, luego de destrabar cada
cerradura de cera, y la puerta de lodo y azufre se entreabrió para dejar salir
de allí dentro el vaporoso humo cuyo aroma era el más sofocante de todos los
cielos.
Se mezclaron los vapores
humeantes de su tabaco y el incienso que transitaba de la violácea habitación.
En la misma, yacían dos mesas de cobre y cuatro sillas de oro. El Señor de la
Barba de Veinte Metros miró con la mente a Jesica y la sentó en el trono de
hierro y mármol. Le infligió un orgasmo psíquico a través de su pensamiento y ella
gozó y gimió.
Los perros de savia, congelados por
el hielo Eterno que siempre desciende del marrón Cielo estruendoso y maligno,
ladraban fuera escupiendo sangre musgosa. Olfateaban ardillas la ventana triangular
desde donde podía verse a Jesica renacer en forma de mariposa alada. Las legumbres
se sirvieron en el Salón principal de esta Mansión Maldita, donde el estiércol y
la miel se confundían en reverberaciones burbujeantes. Potaje de mierda,
caseras comilonas de domingos aburridos.
Los tremendos suicidas generaron
ansiedades en nuestra protagonista febril. Pero la Calma Que Todo Lo Pacifica, hizo
que Jesica regresara de su viaje ancestral espiritual melancólico. Un topo
llamó a la puerta del vestíbulo donde sonaba sin pianista ejecutor, una melodía
serpentina de bemoles fatídicos y disonantes.
“Soy el Topo de las Cordilleras Negras. Todo cuerpo me pertenece, por
derecho o por obligación. Soy el Topo subterráneo que folla los culos más
preciosos y lame las entrepiernas más ardientes. EL Topo de los sures y de los
nortes. El Topo-falo-verde-rojo-celeste que se entremezcla con el Poder y el
Dinero, con la basura, las cucarachas y las ratas. El Topo de la mente
desquiciada, que se auto-propulsa sobre los montes de la calamidad.”
BASTA. Así se leía en un cartel
hacia el final del último pasillo secreto. El mismo que daba al Bosque donde
moríamos al atardecer, para renacer al día siguiente cerca de la Costa Estricta
de Deberes y Mandamientos.
fernando LYNCH
