I
Hoy no creo extrañarte
Tal vez, sea un rencor mudo
O un soslayo estival
Siento que te esforzás
Demasiado en caer bien
Parado…
Como si pretendieras que el otro espere
de vos
Lo que vos esperás de vos
Un espejo múltiple, donde todos tus egos
Se amontonan
Unos junto a otros, en pirámide
O circularmente
No-no tengo nada para decir (te):
¿Qué hay con esta insulsa perorata?
¿Acaso voy a creer que todo lo oído es
verdadero?
Si salvaguardarse de los imponderables es
virtud
De quienes quieren, debemos pues,
Ir busca de aquello que más anhelamos
Pero sabiendo desmarcarse de las
insignias sufrientes
¿Seré rayo o no?
¿De que depende semejante decisión?
No creo que únicamente de yo
Ser rayo es convicción mística
Fulgurante pretensión de
Salvar toda pedante
Maloliente y menesterosa
Mugre con la que colgarse
II
¿Cuál es tu destierro?
¿Cómo vives tú esa tragicómica hiancia de
Estar desatado?
¿Cómo una manía infatigable que se desvive
por sostenerse recta?
¿Como una sinuosidad tremebunda,
impaciente aún en su galimatías?
¿O como una livianísima primavera que se
desentiende de todo choque,
que se renueva risueña, mágica, púber?
Está por reaparecer, quizá, el cierzo de
una magnánima dulzura,
aterciopeladamente frondosa, que se
aterra
tal vez de sentirte
Desterrado, pero en el mundo…
Buenos Aires, Marzo de 2015
Imagen: Ventanas con música de Carina Sukaczer:
http://www.carinasukaczer.com/
