miércoles, 22 de abril de 2015

"Falla, temor y misterio" (Temporales Rock)


Falla, temor y misterio son
Nombres de tu deseo
Barre tu mugre hoy
Si quieres llegar lejos

Te puedes equivocar
Descubre qué encierra ese enigma
Y si acaso ves que soy uno más
En serlo hallo cierto descanso

Deja que otro sea ´el elegido´

Haz tu vida acorde a tu libertad 

Temporales Rock
Fotografía: Puerto Madero, Bs. As.

domingo, 19 de abril de 2015

"Estar bien es..."


"Estar bien es leer Dostoievski echado en la cama en un departamento bien alto de cuyo balcón francés ingresa el sonar de la bocina de una locomotora de tren. El aroma a café que inunda el ambiente, migajas de galletas sobre la mesa, un ventilador suave que aligera el aire. No hace calor ni frío, templadamente transita la tarde. Estar bien es poder escribir estas líneas que escribo diciendo esto que digo. Porque significa que lo puedo ver y sentir, tomar y apreciar. Y esto último es estar bien.  

Estar bien es conversar con unos amigos y tener un plan. Para estar bien hace falta gestar un plan. No debe ser la gran cosa tampoco. Pero sí un plan, algo contingente y liviano, abierto a una posible transformación. Juntarse a comer un asado, ver una pelea de boxeo (tanto mejor si alguien de alguna manera conoce al peleador personalmente), charlar. Tener un plan y, luego, vivirlo. Ponerle el cuerpo al plan. Disfrutar la carne y sentir el vino. Preocuparse, entusiasmarse o entristecerse por la pelea de box, según sea el caso. Algunos fumarán cigarros, otros tomarán café. Luego saldremos a caminar por alguna zona donde haya desconocidos.

Estar bien es que el plan contenga deseo sexual. No hay ningún buen plan que no contenga como más no sea indirectamente algo de esto. Coronar un buen plan implica aceptar que no todo plan está completo. Que hay cosas que no están en el plan. Y allí entra lo femenino. Lo femenino no está en el plan sino como el suplemento del plan. Es íntimo y ajeno al plan. Es “éxtimo” al plan mismo. Estar bien es ir a algún confín donde haya varias señoritas con planes y deseos suplementarios.

Estar bien y estar allí, rodeado de muchachitas bellas, graciosas, alegres, contentas. Y estar contento, alegre, bello, gracioso uno también. Estar bien es tomar la palabra y romper la distancia metiéndonos de lleno en lo que del plan era misterio. Estar bien es saborear ese error de existir. Puede que los hombres no seamos más que un error de los Dioses.

Estar bien es disfrutar del ritmo, del agite, de la marea mundana, del roce, del ajetreo. Estar bien es que eso cese dando lugar a un tiempo nuevo, de calma, de no agitación ni frenesí. Transcender el éxtasis exige cierto éxtasis. Las orillas no serían tales sin la tempestad violenta que nos arrebató cuando navegábamos. Nada sería ese fino rayo de sol blanco que acaricia nuestro rostro sin los negros nubarrones que amenazaron con comerse para siempre al celeste mar de las alturas. Estar bien es respetar esta tensión polar de los tiempos que se alternan.          

Estar bien es elegir no oír el tembladeral de pensamientos que se amontonan en nuestra psique cuando estamos - para decirlo llanamente - al pedo. No dejarse llevar por esa montaña de estiércol insensata que nos pretende su esclavo, que nos seduce con acciones que de realizarse nos traerían felicidad. Los budistas hablaban de cerrar los ojos un poco y de abandonar el deseo, ese vil rastrero que nos balancea estultos de zanahoria en zanahoria. Ellos hablaban del despertar. Quizá despertar a otro orden del deseo, a un orden deseante no regido por la voracidad infernal de la ambición impúdica que no nos deja estar bien. Despertar a que el deseo yace en acto allí donde la locomotora nos saluda, donde el café nos acompaña, donde escribir es estar bien. Ambición impúdica es querer entramparse yendo en pos de lo irreal que no está aquí junto a nosotros en nuestro estar en el mundo.

Estar bien es bostezar relajados, como aceptando cierto límite. Decidir no tener que ir hasta allí, cuando sinceramente nuestro cuerpo yace aquí sano, plácido, bienaventurado. Estar bien es silenciar esa tonta sensación de estar perdiéndose de algo mucho más importante. Es aceptar que se está donde se está, que se es quien se es.


De algún modo, no hay bienestar sin duelos."   

Febrero de 2013.

domingo, 5 de abril de 2015

“Navegando la bochornosa ciudad…” (*)



Vamos en una enorme balsa
Aproximadamente veinte mortales
La balsa está imposiblemente inquieta

Gira, sube, zigzaguea, se detiene
¿Cómo puede detenerse un
navío en el medio del río?
Sucede que esta balsa es
Misteriosa

Luego de pronunciadas curvas
Asoman lejanamente unas
Quebradas, el río se calma
Barrancas y pino, más allá

No digo que no puedan coexistir
La estepa y un rascacielos
De hecho, es lo que estamos
Viendo

A esta altura ni sé sobre qué vamos
¿Un lodazal? ¿Caracoles disecados?
¿Lombrices aceitadas que moribundas se anudan
borromeamente (y no)?

Pero no falta mucho para
Que todos nos estrellemos
Contra nada, ni siquiera
´la nada´
Nada

El más ausente de sentido
vacío radical

Pero no exageremos tanto
Atenuemos esa pretenciosa
Voluntad-de-tragedia

Bajamos del navío embravecido
Y ahora estamos nadando
Intentando, a fuerza de brazos, manotear
La deseada costa, la tan
Deseada costa

Luego, nos detendremos
Para almorzar unas
Zonceras y nimiedades

Habrá que aprender a ´estar´
¿Qué es ´estar´ a diferencia de ser o existir?
Que existimos únicamente en el plano mental, como
Reflejo de un eterno pasado

En cambio, ´estamos´ en el movimiento y en el intercambio
Con los otros, con la otredad
Estar es estar-junto, resistiéndole al vacío innombrable
De la más verdadera soledad

El verdadero poeta quizá
Sea ese que nos provoca
Lástima y esperanza a la vez
Ese que encara lo que la mayoría
Busca callar


Buenos Aires, Marzo 2015
(*) Redactado en un colectivo de la línea 92,
rumbo a Plaza Francia.

De cuervos y tricolores

  El cuerpo del Negrito Miguel fue hallado muerto y empalado con una zanahoria en las inmediaciones de la Villa Carlos Gardel. Aparentement...