lunes, 9 de noviembre de 2015

"BÚSQUEDA" (*)



¿Dónde está lo que nos falta? ¿Dónde está lo que no hay?
Insomnio crónico de mil sentires
Humo de mi boca, risa de mi vientre
Temblores cósmicos que me persiguen

Eso no parecería ser una búsqueda

¿Pero quién sabe qué es una búsqueda?
¿Buscar será evitar…?¿Buscar será precipitar…?
Antes que nada, para buscar
hay que perder…

Mas no perderlo todo
Eso no pasa nunca, a no ser que
 se esté sediento
De poder

No es lo mismo querer poder
Que poder querer
Políticamente te desvives
Y en ese movimiento
Tú te inhibes

La búsqueda es tal, cuando ignora
Lo que reclama
Aquello de lo que, careciendo,
Se sostiene, aún sin
Estar convencido-de-su-existencia

Saber perder
Perder saber
Aún no decido
Qué prefiero


Buenos Aires. Abril 2015. 
(*) en Profunda Ventana (Tahiel Ed. 2015).

lunes, 26 de octubre de 2015

"Profunda ventana" (F. Lynch)



"Algunos autores parecen tener el don de la profecía en sus palabras. Fernando Lynch gatilla hábil en su primer libro de poemas “Profunda Ventana” (Tahiel, 2015), como si el título de uno de los trabajos de Gabriel Celaya, La poesía es un arma cargada de futuro,  hubiera sido un vaticinio. Lynch se revela como un poeta introspectivo que, por medio de su obra, busca preguntar pero no se preocupa por las respuestas. Bucea creando nuevas palabras, se arroja libre sobre las estructuras poéticas y las reordena a su gusto, para regodeo de los lectores. La poesía de Fernando tiene cierta mística que logra un efecto de tensión emocional y abre grietas en el hermetismo del mensaje. Fernando Lynch no ahorra referencias al psicoanálisis (a Lacan), apunta alto y dispara palabras con la irreverencia de un poeta maduro."

Marcelo Rubio

martes, 20 de octubre de 2015

"EVOLUCIÓN"



"Ya sea en las familias bien constituidas, en las escuelas tristes, en las escuelas dominicales y en las de los otros días de la semana, o en los cenáculos de vejestorios condecorados, las heridas de guerra ya fastidiaron bastante nuestros olvidos con frases del estilo: “Ya lo verán, el mundo evoluciona. Principalmente después de las guerras. Y ustedes evolucionarán con él… Sin choques, sin violencias, todo evoluciona… El progreso…”. Pues bien, hoy podemos imaginar ese progreso. 

Después de la guerra, y algunos años de lo que los manuales de historia denominarán paz, la evolución marchó a pasos de gigante. Dejemos que otros se ocupen de la tecnología (bombas ató- micas, aviones jet, televisión, iluminación indirecta de las iglesias, etc.) y volvámonos hacia los progresos morales, intelectuales, culturales, sobre “el espíritu”, en resumen. Hay que confesar que hubo una bizarra evolución. Antaño, reinaba la más grave grosería, y toda palabra podía ser adivinada de antemano merced a una rápida mirada al uniforme, a los guantes, a la gorra del poseedor de la boca anunciadora. 

Cuando un cura encontraba a otro cura, se podía apostar que se contarían uno al otro historias de curas, y cuando un militar manejaba su pena a lo Gringoire, se podía estar seguro de que el resultado sería un artículo sobre la necesidad de una buena y bonita guerra que sacudiera a los jóvenes de su torpor. Hitler no escondía su odio por los judíos y Chamberlain proclamaba en todas partes su amor por los paraguas, mientras que el Papa no cesaba de elogiar a su compañero Mussolini. Candide era fascista, L’Humanité stalinista y La Croix, una cruz. Existía incluso una derecha que estaba orgullosa de ser derecha y de colaborar, llegado el caso, con los stalinistas para golpear a la “izquierda” que luchaba en España. 

Hoy se acabaron las etiquetas, y si se lo busca bien no se encuentra ni siquiera un gato que ose maullar para mostrar su naturaleza gatuna. El viejo y amable hábito de los canas de civil prolifera. Debe ser la guerra la que tan bien los aconsejó a todos. Comprendieron que para llegar a algo (algo asqueroso, evidentemente) es preciso entreverar las cartas, invertir los papeles, decir lo contrario, mezclar los tantos. Los monjes, creyendo desmentir la ridícula “sabiduría de las naciones”, rechazan la sotana y bajo falsas vestiduras se camuflan cuidadosamente y se colocan una máscara. Ya no se presenta el rostro desnudo, la mentira se ha convertido en la mejor arma de propaganda y los “falsos” siembran la confusión, gracias a su falsedad, alcanzando, así, su objetivo (siempre el mismo) con mucha más seguridad.

¿Los obreros? Nunca se sabe: tal vez sean curas camuflados. La gran ambición de los curas es celebrar misas clandestinas en los sanitarios: sin duda ganarán así más fácilmente el reino de los cielos. ¿Y qué decir del camuflaje de los diarios, de las obras de teatro, de las películas de curas? Se ven muchachas desnudas, se leen historias pornográficas y, por su intermedio, se llega sin dificultad a la conclusión de que –idéntico a las imbecilidades evangélicas– se ha vuelto más digestivo. Es lo que se llama “dorar la píldora”. Y el Papa habla libremente del amor, da consejos sexuales, como el primer psicoanalista americano, olvidando sus propias aventuras con muchachos cuando todavía era aspirante al trono. 

¿La derecha? No existe. ¿Ustedes conocen reaccionarios? De Gaulle es socialista. Herriot un gran revolucionario, Truman apóstol de la reforma social y todos hablan de la paz. Allá se juntan con los otros “grandes sublevados”, los stalinistas, que también trabajan por la paz, protegen las libertades individuales, la justicia colectiva y… la creación artística. Diarios que no pertenecen a nadie son dirigidos por los stalinistas o por sus hermanos en la ignominia, los atlánticos, pero esos diarios son todos libres y de tendencia izquierdista porque no pertenecen a nadie. ¿Quién rumorea que los negros eran linchados en los Estados Unidos de la libre América? Vienen negros a asegurarnos que se trata de rumores malévolos. ¿Quién rumorea que en las democracias libres del Este europeo inocentes son condenados a muerte? Los propios acusados nos aseguran que son culpables. 

¿Quién rumorea que los pueblos de España, de Grecia o de la Argentina mueren bajo regímenes dignos de Hitler y de Stalin? Hay documentos que nos aseguran que se trata de regí- menes más que “democráticos”. Evolución en todos los lugares. Los falsos son estimados y para poder expresarse, en la prensa u otras partes, se es obligado a permanecer extraño a las ideas que se manipulan olvidando sus propias creencias. Los excrementos fétidos de un Dalí son desnudados porque se trata de falsos, mientras que un gran pintor como Toyen vio cerrarse para él las puertas de una galería porque, según le dijeron en lo substancial, “usted es un verdadero surrealista, y sólo los falsos nos interesan”.

 La cultura evoluciona, la prensa se encarga de eso: todo lo que es verdadero, sincero, es desterrado, todo lo que no adula a todo el mundo, al burgués y al cura, es malo. Incluso el amor no osa ya decir su nombre, y las asquerosas aventuras de ricachones, putas en vestidos de noche, príncipes y actores empolvados se convierten en el exutorio de aquellos que deberían comenzar por amar, a fin de poder escupir sobre la descomposición del orden. En síntesis, solamente los pederastas, y al frente de ellos Cocteau, su prima-cocotte, serán bien vistos, no solamente por sus cofrades, sino también por los bien-pensantes, tipo Sartre, que, por exceso de pantomima, pisotean la libertad. Los sublevados siguen a Camus, hablan de la revuelta, la analizan, la disecan, y acaban por enterrarla (conscientemente o no) bajo su escalpelo. Todos esos batracios modelan las ideas, las palabras a su imagen y esas ideas, esas palabras en sus manos se vuelven monstruosidades, callejones sin salida, vacíos. 

Ellos esperan, así, que toda fuerza explosiva deserte de los grandes relámpagos. Pero no porque Camus viole la palabra “revuelta”, la revuelta le pertenece. La revuelta somos nosotros, y la revuelta no sufre contactos impuros, sigue siendo la revuelta. El amor somos nosotros, y todos los Jean Cocteau del mundo no mancharán el amor. Seguiremos amando y rebelándonos y dejaremos que los perros ladren. Así, forjaremos corrientes que los mantendrán sólidamente presos en sus fétidas perreras. Y siempre sabremos reconocer a un padre y a un militar y a un político y a un falso pintor y a un falso pacifista, cualquiera sea el aspecto bajo el que se presente. Destruiremos su camuflaje y le diremos: te abofeteo porque soy libertario, porque soy surrealista, porque soy libre. Y clamaremos lo que somos sin escondernos detrás de manos transparentes.Y les diremos lo mismo a los profesores escrofulosos y declararemos las profecías de los vejestorios buenas para los animales domésticos, y su evolución se desinflará como un globo, con el ruido de un pedo liberador." 

Adonis Kyrou, Le Libertaire, 30 de mayo de 1952

domingo, 28 de junio de 2015

“Barbaridades de un Viernes al mediodía”



Misiles de ultra-escombro
En peroratas histéricas
Que se auto-aniquilan
Por la impotencia del Padre

Tres espadas en forma de cruz
Y un espiral profundo
Terriblemente agazapado
¿Y vos qué vas a hacer?

Serenamente impaciente
Sin un mango y perplejo
Debería levantarme
Pero el lecho me muerde

Extraño la paradigmática efigie
De recurrente silencio
Cual ave de paso, fulgurante
Cercenando cabezas de polen

Repercute en cabezas lozanas
Parapetado de hielos
Increíblemente luz
Y también enredadera

Va creyendo en cimas
Que se divisan a lo lejos
Y entonces, la raíz que parte de un trueno
Gesta un árbol inverso
Que acaricia el ombligo
De la Tierra (volcanes)

Volcanes de pasto, puro yuyo
De lujuria, ramas que gozan
Ojos cerrados tras un pastizal
Y la gimiente nena
que no puede parar (es fuego)

Bondiolas y bondis
Vinos tintos y rojas tintas
Huidas y persecuciones imbéciles
Voces, cantos, resonancias

Ese traslucir del corpiño azul
Y el terraplén de un abdomen
Que se abraza a una calza negra
Que desemboca en un fino pie francés
(Quizá parisino)

Perfumes de chocolate
Marihuana loca
La tarde se despecha
Por la partida del amante
(Erastés)


Buenos Aires. Mayo de 2015.
Imagen: Parque Centenario.

miércoles, 27 de mayo de 2015

“Desterrado, pero en el mundo.”





I

Hoy no creo extrañarte
Tal vez, sea un rencor mudo
O un soslayo estival

Siento que te esforzás
Demasiado en caer bien
Parado…
Como si pretendieras que el otro espere de vos
Lo que vos esperás de vos

Un espejo múltiple, donde todos tus egos
Se amontonan
Unos junto a otros, en pirámide
O circularmente

No-no tengo nada para decir (te):
¿Qué hay con esta insulsa perorata?
¿Acaso voy a creer que todo lo oído es verdadero?

Si salvaguardarse de los imponderables es virtud
De quienes quieren, debemos pues,
Ir busca de aquello que más anhelamos
Pero sabiendo desmarcarse de las insignias sufrientes

¿Seré rayo o no?
¿De que depende semejante decisión?
No creo que únicamente de yo

Ser rayo es convicción mística
Fulgurante pretensión de
Salvar toda pedante
Maloliente y menesterosa
Mugre con la que colgarse

II

¿Cuál es tu destierro?
¿Cómo vives tú esa tragicómica hiancia de
Estar desatado?

¿Cómo una manía infatigable que se desvive por sostenerse recta?
¿Como una sinuosidad tremebunda, impaciente aún en su galimatías?

¿O como una livianísima primavera que se desentiende de todo choque,
que se renueva risueña, mágica, púber?

Está por reaparecer, quizá, el cierzo de una magnánima dulzura,
aterciopeladamente frondosa, que se aterra
tal vez de sentirte
Desterrado, pero en el mundo…


Buenos Aires, Marzo de 2015
Imagen: Ventanas con música de Carina Sukaczer:
http://www.carinasukaczer.com/

jueves, 14 de mayo de 2015

"Encuentros"



Enlentecido camino
Estrambóticamente
Audaz, o más bien,
Queriendo llegar
(nunca se sabe
bien a qué)

Pretendiendo hundir
un sable en la bella
carne de un novillo
con ánimos de famélico
jolgorio

No soy sonrisa del abismo
ni caminante del submundo
solamente (sola-mente)
un patagónico jote
que se transporta
de norte a sur, de
este a oeste (cueste lo que cueste)

Una desequilibrada montaña nos
amortiza, dañándonos
engañándonos
siendo mentirosa
quimera de sábado
al mediodía
(espero no elegir nunca 
como instante preferido
el sábado al mediodía)

¡Qué fácil se nos y se los deleita con
bombillas de plástico vencido!:
chupamos satíricos del melón del ogro
con tal de emerger
abruptos del trapo
de toda lozanía
(¡Viejos son los tropos!)


Redactado el 9 de Mayo de 2015 en el Bar Varela Varelita

miércoles, 22 de abril de 2015

"Falla, temor y misterio" (Temporales Rock)


Falla, temor y misterio son
Nombres de tu deseo
Barre tu mugre hoy
Si quieres llegar lejos

Te puedes equivocar
Descubre qué encierra ese enigma
Y si acaso ves que soy uno más
En serlo hallo cierto descanso

Deja que otro sea ´el elegido´

Haz tu vida acorde a tu libertad 

Temporales Rock
Fotografía: Puerto Madero, Bs. As.

domingo, 19 de abril de 2015

"Estar bien es..."


"Estar bien es leer Dostoievski echado en la cama en un departamento bien alto de cuyo balcón francés ingresa el sonar de la bocina de una locomotora de tren. El aroma a café que inunda el ambiente, migajas de galletas sobre la mesa, un ventilador suave que aligera el aire. No hace calor ni frío, templadamente transita la tarde. Estar bien es poder escribir estas líneas que escribo diciendo esto que digo. Porque significa que lo puedo ver y sentir, tomar y apreciar. Y esto último es estar bien.  

Estar bien es conversar con unos amigos y tener un plan. Para estar bien hace falta gestar un plan. No debe ser la gran cosa tampoco. Pero sí un plan, algo contingente y liviano, abierto a una posible transformación. Juntarse a comer un asado, ver una pelea de boxeo (tanto mejor si alguien de alguna manera conoce al peleador personalmente), charlar. Tener un plan y, luego, vivirlo. Ponerle el cuerpo al plan. Disfrutar la carne y sentir el vino. Preocuparse, entusiasmarse o entristecerse por la pelea de box, según sea el caso. Algunos fumarán cigarros, otros tomarán café. Luego saldremos a caminar por alguna zona donde haya desconocidos.

Estar bien es que el plan contenga deseo sexual. No hay ningún buen plan que no contenga como más no sea indirectamente algo de esto. Coronar un buen plan implica aceptar que no todo plan está completo. Que hay cosas que no están en el plan. Y allí entra lo femenino. Lo femenino no está en el plan sino como el suplemento del plan. Es íntimo y ajeno al plan. Es “éxtimo” al plan mismo. Estar bien es ir a algún confín donde haya varias señoritas con planes y deseos suplementarios.

Estar bien y estar allí, rodeado de muchachitas bellas, graciosas, alegres, contentas. Y estar contento, alegre, bello, gracioso uno también. Estar bien es tomar la palabra y romper la distancia metiéndonos de lleno en lo que del plan era misterio. Estar bien es saborear ese error de existir. Puede que los hombres no seamos más que un error de los Dioses.

Estar bien es disfrutar del ritmo, del agite, de la marea mundana, del roce, del ajetreo. Estar bien es que eso cese dando lugar a un tiempo nuevo, de calma, de no agitación ni frenesí. Transcender el éxtasis exige cierto éxtasis. Las orillas no serían tales sin la tempestad violenta que nos arrebató cuando navegábamos. Nada sería ese fino rayo de sol blanco que acaricia nuestro rostro sin los negros nubarrones que amenazaron con comerse para siempre al celeste mar de las alturas. Estar bien es respetar esta tensión polar de los tiempos que se alternan.          

Estar bien es elegir no oír el tembladeral de pensamientos que se amontonan en nuestra psique cuando estamos - para decirlo llanamente - al pedo. No dejarse llevar por esa montaña de estiércol insensata que nos pretende su esclavo, que nos seduce con acciones que de realizarse nos traerían felicidad. Los budistas hablaban de cerrar los ojos un poco y de abandonar el deseo, ese vil rastrero que nos balancea estultos de zanahoria en zanahoria. Ellos hablaban del despertar. Quizá despertar a otro orden del deseo, a un orden deseante no regido por la voracidad infernal de la ambición impúdica que no nos deja estar bien. Despertar a que el deseo yace en acto allí donde la locomotora nos saluda, donde el café nos acompaña, donde escribir es estar bien. Ambición impúdica es querer entramparse yendo en pos de lo irreal que no está aquí junto a nosotros en nuestro estar en el mundo.

Estar bien es bostezar relajados, como aceptando cierto límite. Decidir no tener que ir hasta allí, cuando sinceramente nuestro cuerpo yace aquí sano, plácido, bienaventurado. Estar bien es silenciar esa tonta sensación de estar perdiéndose de algo mucho más importante. Es aceptar que se está donde se está, que se es quien se es.


De algún modo, no hay bienestar sin duelos."   

Febrero de 2013.

domingo, 5 de abril de 2015

“Navegando la bochornosa ciudad…” (*)



Vamos en una enorme balsa
Aproximadamente veinte mortales
La balsa está imposiblemente inquieta

Gira, sube, zigzaguea, se detiene
¿Cómo puede detenerse un
navío en el medio del río?
Sucede que esta balsa es
Misteriosa

Luego de pronunciadas curvas
Asoman lejanamente unas
Quebradas, el río se calma
Barrancas y pino, más allá

No digo que no puedan coexistir
La estepa y un rascacielos
De hecho, es lo que estamos
Viendo

A esta altura ni sé sobre qué vamos
¿Un lodazal? ¿Caracoles disecados?
¿Lombrices aceitadas que moribundas se anudan
borromeamente (y no)?

Pero no falta mucho para
Que todos nos estrellemos
Contra nada, ni siquiera
´la nada´
Nada

El más ausente de sentido
vacío radical

Pero no exageremos tanto
Atenuemos esa pretenciosa
Voluntad-de-tragedia

Bajamos del navío embravecido
Y ahora estamos nadando
Intentando, a fuerza de brazos, manotear
La deseada costa, la tan
Deseada costa

Luego, nos detendremos
Para almorzar unas
Zonceras y nimiedades

Habrá que aprender a ´estar´
¿Qué es ´estar´ a diferencia de ser o existir?
Que existimos únicamente en el plano mental, como
Reflejo de un eterno pasado

En cambio, ´estamos´ en el movimiento y en el intercambio
Con los otros, con la otredad
Estar es estar-junto, resistiéndole al vacío innombrable
De la más verdadera soledad

El verdadero poeta quizá
Sea ese que nos provoca
Lástima y esperanza a la vez
Ese que encara lo que la mayoría
Busca callar


Buenos Aires, Marzo 2015
(*) Redactado en un colectivo de la línea 92,
rumbo a Plaza Francia.

martes, 31 de marzo de 2015

“La espesura del estado” (Poesía)


Ser no es estar
Ésta última palabra, rememora una permanencia
Que agota

Pero, en verdad, del ´estado´ habla el Ser
Con toda su estridente quietud
Estar, más bien, es estando, plácido
E inquietísimamente despabilado

No sólo faltar-el-ser, sino
Causar el ser, habiendo
Perdido el ser

Si el enigma es el misterio del otro
Tanto más me hundo en mi deseo
Cuanto que más me soporto
Como angustia

Aunque no-todo es afecto como padecer
También rige el hacer, nuestra potencia creativa
Y largas noches de fatiga, tratando de armar camino
Harán de tanto hilar fino, una invención furtiva


F. Lynch. Buenos Aires, Marzo 2015

sábado, 24 de enero de 2015

"La guitarra en el Tango"



"Es la guitarra el instrumento que acompaña al Tango desde sus orígenes; una vez que los poemas arrabaleros empieza a pedir acompañamiento, la guitarra aparece como la primer compañera. El tipo de guitarra que se usaba es la "Guitarra acústica" llamada localmente "guitarra criolla", pero el famoso músico argentino Astor Piazzolla fue el primero en introducir la guitarra eléctrica para tocar tango.

Está entre los primeros integrantes de las orquestas, aunque con el tiempo fue perdiendo su lugar en ellas debido a las incorporaciones del piano y el bandoneón. "Guitarra, guitarra mía" de Carlos Le Pera y "Barrio Pobre" de García Jiménez son algunos de los tangos que hablan sobre la guitarra.

Brevísima historia de la guitarra en el tango:


El antecedente Argentino de los guitarristas en el tango son los payadores, que eran cantores que improvisaban lo que iban cantando y se acompañaban con la guitarra. A fines del siglo 19 las payadas pierden popularidad y con el nacimiento del tango los guitarristas payadores se dedicaron a cantar tango o acompañar a pequeñas orquestas formadas además por flauta y violín. (Como se comenta en la sección "flauta" ésta fue luego apartada por casi 50 años). También la guitarra fue desplazada por el contrabajo, por lo cual en la historia del tango podemos encontrar a muchos famosos guitarristas que se pasaron a éste último instrumento.

Los payadores que tocaban la guitarra en tríos de tango lo hacían "de oído", por eso se los llamaba en forma cariñosa "orejeros" El recordado maestro Anibal Arias decía: " dentro de los orejeros podemos recordar a el “ciego” Aspiazú, Luciano Ríos, el “negro” Lorenzo, el “pardo” Canaveri, Apolinario Aldana, “vizcacha” Herrera, los hermanos Manuel y Fermín Ruiz, Gabino Gardizábal, Gabino Navas, Santiago Robles, Pancho Romero, etc., todos ellos de la primera época..." 

Acompañantes de “cantores nacionales” hubo muchos y muy buenos, si nos referimos al conocimiento del género, pudiendo añadir que en oportunidades se conformaron dúos, tríos y aún cuartetos de guitarristas, que fueron famosos en su momento y que fueron repetidamente requeridos por los cantores, dado que el auge del tango en esa faceta fue cada vez más importante. Podemos mencionar, entre otros a: José Ricardo, Guillermo Barbieri, José Aguilar, Horacio Pettorossi, Armando Páges, Domingo Riverol, Rosendo Pesoa, Manuel Parada, Enrique Maciel, Rafael Iriarte, Vicente Spina, los Hnos. Cúcaro, los Hnos. Toto, Avena, Demasi, Enrique Maciel (h), Esteban Basile, Alberto Ortiz, Eduardo Arana, Héctor Osuna, etc. etc. (El maestro Arias "olvidó" humildemente incluirse en esta lista) Del que no nos podemos olvidar es del maestro Roberto Grela (la guitarra mayor de Buenos Aires) ya que antes de Grela la guitarra se usaba como acompañamiento rítmico usando la 4°, 5° y 6°. Grela, en cambio generalizó uso de las tres cuerdas cantoras: la 1º, la 2º y la 3º en los punteos y adornos, creando de éste modo un estilo bien definido, que fue seguido por numerosos instrumentistas. La época de oro de la guitarra en el tango ha sido aproximadamente desde 1910 a 1960, cuando las orquestas tipicas de tango dejaron de funcionar por razones económicas grupos instrumentales, que intentaron cubrir el vacío dejado por las grandes formaciones."


Fuente: http://www.objetotango.com.ar/

De cuervos y tricolores

  El cuerpo del Negrito Miguel fue hallado muerto y empalado con una zanahoria en las inmediaciones de la Villa Carlos Gardel. Aparentement...