Misiles de
ultra-escombro
En peroratas
histéricas
Que se auto-aniquilan
Por la
impotencia del Padre
Tres espadas en
forma de cruz
Y un espiral
profundo
Terriblemente agazapado
¿Y
vos qué vas a hacer?
Serenamente
impaciente
Sin un mango y
perplejo
Debería levantarme
Pero el lecho
me muerde
Extraño la
paradigmática efigie
De recurrente
silencio
Cual ave de
paso, fulgurante
Cercenando cabezas
de polen
Repercute en
cabezas lozanas
Parapetado de
hielos
Increíblemente luz
Y también enredadera
Va creyendo en
cimas
Que se divisan
a lo lejos
Y entonces, la raíz
que parte de un trueno
Gesta un árbol
inverso
Que acaricia el
ombligo
De la Tierra
(volcanes)
Volcanes de
pasto, puro yuyo
De lujuria,
ramas que gozan
Ojos cerrados tras
un pastizal
Y la gimiente
nena
que no puede
parar (es fuego)
Bondiolas y
bondis
Vinos tintos y
rojas tintas
Huidas y
persecuciones imbéciles
Voces, cantos, resonancias
Ese traslucir
del corpiño azul
Y el terraplén de
un abdomen
Que se abraza a
una calza negra
Que desemboca
en un fino pie francés
(Quizá
parisino)
Perfumes de
chocolate
Marihuana loca
La tarde se
despecha
Por la partida
del amante
(Erastés)
Buenos
Aires. Mayo de 2015.
Imagen: Parque Centenario.

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