Nombre:
Una historia incierta
Autor:
Fernando Lynch
Lugar físico:
Rutas y calles bonaerenses
Cantidad de actores:
6
Duración:
15 minutos
Cantidad de escenas:
4
Sinopsis:
Secuencia de 4 escenas en donde se producen diferentes cuestiones ligadas al
sexo, al misterio, a la delincuencia.
ESCENA 1
Una
bella casa de barrio residencial con bajas luces desde afuera. Es de noche,
casi no pasan autos (Cambio de plano).
Un chico y una chica teniendo sexo con entusiasmo juvenil en el sillón de un
living. Ambos con los ojos cerrados. Suena Spinetta
de fondo. Acaban.
La
chica se prende un cigarrillo. Se levanta cubriéndose los pechos con su remera.
Abajo no tiene nada, pero la cámara la enfoca de espaldas. El chico revisa el
celular. Se muestra preocupado. Finalmente suena el teléfono. Atiende. (Frena la música).
- ¿Qué
pasa, Turco? (silencio). No, yo no
tengo ningún documento. Nunca fue mía esa moto. No sé de qué carajo me estás
hablando (le corta).
La
chica aparece vestida. Se sienta al lado de él con una taza en la mano. No lo
mira, clava su mirada en la silente televisión (están dando “Peter Capusoto y sus videos”). El chico va al baño, se
oye que tira la cadena, pero la cámara continúa enfocando la mirada de la chica
sobre la tevé, al ritmo de un café. Pasa un perro pero se oye el maullido de un
gato. Un plano instantáneo sobre sus ojos. Otro plano instantáneo sobre su boca,
tomando.
Al
regresar el muchacho, inesperadamente, le da un golpe de revés en el rostro,
ella cae al piso. Esta vez pasa un gato tricolor. Fin de la escena.
ESCENA 2
Campo.
Dos jóvenes ensangrentados caminan por el borde de una ruta. Mucho sol, calor. Cada
tanto tropiezan y miran hacia atrás, en busca de algún trashumante ocasional
que se digne a recogerlos. La cámara enfoca la llanura, el cielo, realiza el
plano de un ave ocasional que se retira. Chimangos.
Finalmente
un auto frena para levantarlos, pero justo uno de los caminantes se desmaya.
- Pibe,
¿qué te pasa? – pregunta el señor del auto, al bajar. - ¿Estás bien?
Los
muchachos no responden. Tratan de subir al auto como pueden. Lo logran.
Una
vez en el auto, van en el más absoluto silencio, pese a los esfuerzos del
conductor por lograr que digan algo. No hablan. El conductor los mira por el
espejo retrovisor. Se oye que uno dice:
“Piazzola en la ruta de los anodinos.”
Sucede
algo totalmente inesperado. Se cruza un hombre disfrazado de tanguero con una
copa de vino en medio de la ruta. El chofer clava los frenos. ¿Qué hace ahí?
¿Qué sucede?
Escena 3
- No,
Turco. No sé… ¿Para qué vas a venir hasta acá? La agonía de los rechazados tiene
un exceso que regresa como tempestad.
El
muchacho camina de aquí para allá, cabizbajo. Saca un arma de un cajón, chequea
que esté cargada. Se sienta en la cama. Mira para todos lados. La música marca
un descenso, rítmico, sufriente. Es lo que se dice música contemporánea. Es una
escena oscura, casi imposible de ser vista. Hay sonidos raros, antinaturales. Murmullos.
Suena
el teléfono, una vez más. El muchacho duda si atender o no. Es el Turco, quien
deja un mensaje en el contestador:
“Mirá pendejo. O te dejás de joder y me traés
los documentos, o sos boleta. Las cosas se están poniendo cada vez más pesadas
para vos. La piba te mandó al frente. El cuervo es el 1. El ciervo es el 3. Vos…
sos el CERO.”
Silencio absoluto.
Regresa
la música al cortometraje. Esta vez, suena Ac/
Dc. El muchacho enfurecido pone su
pistola en la cintura. La cámara lo enfoca desde afuera, saliendo del caserón. Es
el anaranjado atardecer de un barrio como Haedo. Pájaros volando
desordenadamente. ¿Hacia dónde van? ¿De qué se trata todo esto?
Escena 4
Los
muchachos de la ruta manejan el auto. El chofer yace muerto en el asiento de
atrás. En el asiento del acompañante va el tanguero, que ahora fuma una pipa. Persiguen
una moto donde va el protagonista, que escapa. Mucho juego de luces ciudadanas.
Por momento aparece el rostro del Turco, desde un plano mucho más cercano y
onírico. Su cara es demoníaca.
El
cortometraje finaliza con un accidente de tránsito donde el muchacho de la moto
se ha estrellado contra un árbol.
La
última imagen es la chica desnuda en una cama semi-tapada con sábanas blancas y
un ventanal de cortinas claras que se balancean al ritmo de una suave brisa. Luz
tenue. Un piano sutil adorna la situación. La cámara la enfoca desde dos
ángulos. El segundo enfoque, en movimiento, recorre su cuerpo entero.
FIN

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